Crimen de Libros

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Hace unos días, a través de una llamada, experimenté el sexismo y cómo era clasificada como ignorante por los ideales que tengo frente a estas votaciones.  

Una gran parte de la historia de Colombia está manchada por la violencia de una guerra que aún continúa teniendo en el medio a un pueblo que grita ayuda y solo lo escuchan cuando requieren algo de ellos. Latinoamérica es un continente que ha tenido regímenes totalitarios dejando miles de muertos y desaparecidos. Conozco una parte de la historia de mi país y me avergüenza cómo se tomó a la ligera esta cifra que puede ir aumentando con base en las investigaciones que sigue realizando un organismo como la JEP.

No conozco el dolor en persona, pero he leído y he escuchado sobre este pesado que aún sigue persiguiéndonos y que gente ignorante e insensible la utiliza solo para hablar incoherencias y salpicar este evento tan doloroso con un veneno que impregna el aire y contamina a quienes nunca buscarán el antídoto, prefiriendo vivir mirando a un lado sin ver la realidad de nuestro país.

También conozco muy bien la lucha de las mujeres en Colombia y cómo nos ha tomado hasta el día de hoy alcanzar los logros que tenemos. No me pueden decir que estos derechos no nos los van a quitar porque he visto cómo los gobiernos actuales están erradicándolos y dejando un camino de desesperanza para todas las mujeres. Un “machito” que, sin tener una pizca de vergüenza, acosa a una periodista y nos ve como simples cuerpos lujuriosos que seguirán al que mejor paquete tiene. Las mujeres tuvimos que luchar para obtener nuestro derecho al voto, incluso antes de que existiera una Colombia, dimos todo para ser tomadas como seres humanos y solo en 1954 logramos obtener este derecho.  ¿Cómo es posible que en pleno 2026 tengamos que seguir luchando por derechos tan básicos?

Y menos voy a hablar de cómo los derechos de la comunidad LGBTIQ+ pueden estar en peligro con potenciales retrocesos. ¿Quién carajos te crees para juzgar a una persona por a quién ama? Crecí en una familia en donde mis hermanas me hablaban de lo importante que era aceptar a las personas y respetarlas. Colombia es un país en donde aún se sigue debatiendo la prohibición de las terapias de conversión y en el que aún personas deciden ocultar quiénes son para su protección porque si no lo hacen, pueden ser objetivo de crímenes de odio en los que quedan en la impunidad. Pero Colombia también es un país en donde hemos luchado por tener derechos, y una persona como la que hace llamar tigre en el mandato de este país puede llevarnos a retrocesos.

Recuerdo las palabras tan claras de cómo se me señalaba como ignorante por ser joven y por ser feminista, no miraba todo el contexto. “No conoces tu país”, “no te enfoques en el presente sino en el pasado”, y lo hago. Pienso en todos los sucesos, en cómo Colombia ha tenido solamente un gobierno izquierdista y los demás han sido centrales o de derecha. Hace unos días mi hermana me dijo una frase que se me quedó en la cabeza acerca de cómo Colombia vive en la nostalgia y no solo, sino que seguimos lo que los medios y las redes nos dicen en vez de buscar el criterio por nosotros mismos. Sacamos cifras sin saber de dónde vienen, criticamos los acuerdos de paz sin haber estado alguna vez en el medio de esta guerra. 

Es fácil hablar desde el privilegio de nuestras casas con un celular a nuestra mano y obedeciendo lo que dice un video de inteligencia artificial. Repetimos cada una de las razones que dicen estas personas sin detenernos un momento y revisar realmente la realidad; mientras que aquellas personas que han vivido esta guerra sin fin en Colombia, una y otra vez han votado por la paz.

Aplaudimos fuerte cuando en Avatar los animales se unieron a la guerra para proteger su hábitat, y en Colombia durante estos días hemos presenciado animales que muy rara vez son captados por cámara recordándonos que no solo estamos escogiendo por nuestros derechos, sino por los de ellos.

Estamos tratando estas votaciones como si estuviéramos escogiendo nuestro próximo outfit, no a nuestro presidente. Sé que hablar sobre política puede incomodar a las personas; sin embargo, todo al final es política. Cómo estás vestido, cómo usas tu cabello, la música que escuchas, el arte que consumes, la comida que te gusta. TODO ES POLÍTICA.

Que tengas el derecho de poder votar, estudiar, ganar un salario, y muchas otras cosas han sido luchas de décadas que fácilmente pueden sernos arrebatadas. Miren una perspectiva global: cómo la ultraderecha se está levantando y los derechos humanos están siendo ultrajados; criticas a Trump pero apoyas a alguien que lo admira, criticas a Aida por no tener “estudios” pero con una experiencia como senadora, asesora de la ONU, pero no estudias al candidato que no tiene ninguna experiencia en la política.

¿Ves cómo nos contradecimos en nuestros ideales?

Dices amar a los gatos, pero ¿cómo vas a apoyar a una persona que expresó haber asesinado a un gato solo por diversión? El solo hecho de pensar en el miedo que puede haber sentido ese gatito, me rompe el corazón.

Alguien ayer me dijo que no debo estresarme por cosas que yo no puedo cambiar; hay otros asuntos a los que ponerle atención. No obstante, ¿cómo puedo quedarme callada cuando los derechos de muchas personas estarán en riesgo? Tanto hemos luchado por los derechos que hoy en día apenas podemos disfrutar, y estamos en riesgo de perderlos. Sé que una persona no puede cambiar el mundo, pero también que con una persona se inician los grandes cambios. Lo aprendí de mi ídola, Malala.

Aún recuerdo esa llamada, cómo no me dejaba defenderme y solamente escuchaba un discurso de odio que se ha estado propagando como un virus. 

Tal vez no es el mejor candidato, pero siéntense un momento y no piensen en lo que su iglesia, amigo, familia, pareja les ha dicho. Averigüen ustedes mismos y formen su propio concepto, sin embargo, recuerden un poco: Jesús sería considerado de izquierda en estos tiempos. 

Todos merecemos tener un rayo de luz en nuestras vidas.  

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Hay un vacío que se va extendiendo con rapidez por todo mi interior.

Como un gran océano que va atrapando bajo su manto a todos aquellos navegantes que desean retarlo.

Ya no hay alegría. Solo reflejos de lo que antes solía ser.

No lucho, dejo hundirme. 

¿Qué ocurrió con esa alegría? ¿Como hago para recuperarla?

Los pensamientos oscuros vuelven a surgir, pero ya no desaparecen.

Los susurros se vuelven más ruidosos.

El grito silencioso rompe mis cuerdas, y tan solo por un momento es escuchado.

El corazón ya no se acelera cuando ve lo trazos.

Esta hueco.

¿Esta es la primera muerte de la que tanto he escuchado?

¿El momento ha llegado?

Esto cayendo muy profundo, en la profundidad me veo.

Temo que aquella luz a lo lejos sea un espejismo de un grito de ayuda.

Mátame ahora, esa muerte será menos dolorosa de la que estoy experimentando ahora.
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Trato de comprenderme, o mejor, comprender mis sentimientos. 

De todas las personas que existen en el mundo, ¿por que él?

¿Que es este sentimiento?

Mi pulso se acelera.

Mi cabeza duele de tantos recriminamientos internos. 

Ya no estaba familiarizada con este sentimiento y sus caracteristicas.

Las miradas secretas.

Las excusas solo para poder verlo.

No crei que a mis 27 años volvería sentir esto de nuevo. Realmente, me había rendido en esto porque me considero una persona que tiene tanta expectativa en el romance que nada puede lograr ser suficiente

Una parte mía culpa mi ciclo menstrual, o el encerramiento de una semana en donde tuvimos que socializar más de un solo saludo.

Claro que no sería el tipo de hombre que me gustaría. Incluso ya estaba manisfestado otro tipo.

Pero creo que la "C" me perseguira toda mi vida.

Soy absurda...

Y ridicula...

El amor me hace sentir de esa manera y no es justo por todo lo que he trabajado. Porque al final siempre ocurre lo mismo.

Nada.

Nunca pasa nada, solo mi mente le gusta jugar conmigo.

No me gusta este sentimiento. 

Vete, no eres bienvenido.
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¿Qué puedo hacer?

Soy débil, soy ingenua, soy inútil, soy una buena para nada.

¿para que continuo en esta vida si solo seré un estorbo para los demás y para mí misma?

Lo entiendo, pero no debes de utilizar esas palabras.

Ya sé que soy un fracaso, lo he experimentando tantas veces que ya no me siento capaz de nada.

Solo quiero desaparecer.

La vida, no, yo misma me he demostrado que no sirvo para estar acá.

Es mejor destruir ese parasito antes que cuele todo el mundo.

¿debo intentarlo nuevamente? Fue fácil al comienzo, pero luego falle y pareció como si fuera solo un dolor de cabeza.

No soy buena, jamás seré capaz de hacer grandez cosas porque siempre me lo han dicho.

Soy una inútil.

¿Para que digo como siento? ¿de que sirve? Solo soy un estorbo; la gente estaría mejor si solo desapareciera.

Diablos, me odio tanto.





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¿Es normal comenzar a sentir un vacío dentro de ti que cada vez se hace mas grande hasta el punto que logra manejarte?

Se ha vuelto insoportable ese sentimiento.
Escuchar música ya no funciona para distraerlo porque aquellas canciones que antes producían placer, ya no producen nada.

Aquella alegría que antes tenia de tomar un lápiz y comenzar a dibujar se ha ido, intento recuperarlo viendo imágenes, sin embargo, parece como si aquel vacío comenzara a tragarse aquel placer que alguna vez un lápiz logro en mi.

"Basta de ser floja"
"Pareces un cadaver"

¿Qué hacer cuando ya nada te da alegría como lo hacia con anterioridad?
¿Qué haces cuando sientes que eres un autómata y solo comienzas hacer la misma rutina?
¿Qué hacer cuando te sientes tan inútil que cualquier actividad que hagas, sientes que lo haces mal y decepcionaras a todo?

Sonríe. Una sonrisa logra ocultar aquel vacío que se apodera de tu cuerpo.

Mejórate. No preocupes a las personas.

Yo también siento dolor y lo callo. No digas nada, quéjate en silencio.

Lo siento, tratare de mejorar.


Limpiar esas lagrimas inútiles y continua con tu vida. Nadie sospechara, nadie lo sabrá; cuando las luces se apaguen, tu única compañía serán esos pensamientos autodestructivos que te susurraran palabras como si fueran canciones de cuna. 
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Soy Maria. Me gusta leer, escribir y dibujar. No soy la mejor pero trato de hacerlo.


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